La Jungla 4.0

fconde | 16 Octubre, 2007

Este largo fin de semana ha dado para bastante…  Aparte de pasar por la ofi y currar un poquillo, limpiar por la casa y hacer alguna colada y recibir un par de visitas (de las agradables), hemos ido al cine, algo que no hago muy a menudo porque tengo la sensación de que me toman el pelo con el precio de la entrada y porque *se* que me lo toman con el precio de las palomitas (y si voy al cine, caen). El caso es que por una vez había un buen puñado de pelis que me apetecía ver, entre otras, “La Jungla 4.0″.

No se si hay mucha gente que no haya oído hablar de ‘La Jungla de Cristal’ (o ‘Die Hard’, el título original, que no ha perdido sentido en las secuelas, al contrario que la como siempre sui generis traducción al español del mismo), pero sin duda se trata de una de esas sagas que nunca serán llamadas ‘clásicos’ por los expertos en el tema pero que lo es para los mortales que sólo le pedimos al cine que nos divierta. Y el secreto de su éxito es mantenerse fiel a sí misma y a sus elementos básicos: (anti-)héroe con carácter, acción sin tregua, humor negro pero inteligente y una clara separación entre los buenos (gente normal que se ve metida en un jaleo monumental) y los malos (que no son nada normales sino malísimos). Resumiendo; una película de tiros, tortas y explosiones con el único propósito de divertir, sin ninguna moralina exceptuando que al final los malos la pagan, por cabrones, por horteras y por tocarle las narices a gente buena y normal.

No, no soy un cinéfilo aficionado al cine de autor… Me lo paso bomba con el cine efectista de aventuras, de tiros y de humor sin complicaciones. Y con La Jungla 4.0 me lo pasé como un gorrino en un maizal, riéndome a mandíbula batiente con la cuarta entrega de las desventuras de John McLane y disfrutando de cada torta, tiro o explosión de la cinta.

Por lo demás y sin jorobarle el final a nadie, me gustó la trama (razonablemente exagerada, es una cinta de acción, pero con la base de terroristas supertecnificados y superefectivos adaptada a los nuevos tiempos), me gustaron los personajes (que son todo lo exagerados que una película como esta necesita) y sobre todo, me gustó que salí del cine totalmente satisfecho de haber ido a ver precisamente esta película.

Y me encantó volver a oir a John McLane decirle al malo ‘Yipi Kai Yei, hijo de puta’. Me hizo volver a sentirme y sonreir cómplice, como cuando era un niño.