Aunque fuí, en su momento, un asiduo visitante de salones de máquinas recreativas (prefiero el nombre de arcades) y habitual en las ‘máquinas’ de los bares de mi barrio, la verdad es que Street Fighter 2 nunca fue santo de mi devoción. Sé reconocerle, sin embargo, su caracter icónico y la gran relevancia que tuvo como máximo exponente de un género, el Beat’em’up, por no hablar de la serie de memes que ha introducido en la cultura colectiva. Por eso, también, me ha parecido muy interesante el video sobre el nuevo Street Fighter IV.
Y no me ha parecido interesante porque me apetezca jugarlo especialmente (en cuanto a beat’em’ups sólo me he enganché, levemente al Mortal Kombat original y al Tekken 3, que jugaba en Bleem), pero sin duda el ejercicio de tributo al original es elocuente: Se ha conseguido, por lo menos a primera vista, el improbable logro de plasmar en las next gen, sin que tenga ninguna apariciencia de desfasado, la estética y el feeling del original.
Pero dicen que una imagen vale más que mil palabras y un video son 25 imágenes por segundo, así que lo mejor es que hable por si mismo.
No podía dejar de comentar la publicación del trailer de Jack Keane, el próximo juego que lanzamos -el uso de la primera persona del plural no es del todo adecuado: En este yo no he tenido nada que ver -. Para los que no hayan oído hablar antes de ella, una aventura gráfica con la inusual osadía de mezclar el estilo clásico de corte ‘toon’ y manejo point&click con el uso de las 3D. Y lo hace, además, dando en el blanco.
Jack Keane es una aventura en la más pura tradición (y homenaje) Monkey o Indy, destilando sentido del humor y buen hacer por todos sus poros. Añádase la magistral localización y doblaje que han terminado por dotar de una exhuberante vida a todos y cada uno de sus personajes. Y la verdad es que el trailer habla por si sólo… Sólo me queda dar la enhorabuena a los implicados por un trabajo alucinante y lidiar con sentimientos opuestos: Por un lado, envidia por no haber trabajado en este pedazo de título y por el increíble resultado logrado y por el otro, la suerte de poder disfrutarlo como un usuario más .
Como todo buen geek, entre mis pasiones siempre conté la ciencia ficción y los juegos de rol. Ambas pueden ser consideradas ’necesarias pero no suficientes’ para la conformación de ciertas tipologías de adolescente entre las que me contaba y que me dieron grandes cantidades de satisfacciones y amigos. Lo que pasa es que de vez en cuando el mundo real toma el control y las aficiones van perdiendo terreno. Rol del de verdad hacía años que no jugaba (lo más cerca que he estado es la introducción del Oblivion cuando salió, pero me quedé sin tiempo y me he dejado influenciar por las críticas para no retomarlo) y mi último contacto con ciencia ficción de la buena puede rastrearse a mediados-finales del 2004. Ya iba siendo hora.
Así que en cuanto pude meter mano a Mass Effect, enchufarlo en la 360 y ver… el menú de opciones, casi se me cae una lagrimita. Desde el primer momento queda claro que Mass Effect es a la vez una vuelta de tuerca y un homenaje a la ciencia ficción sin complejos, de esa que no se preguntaba ‘¿Y esto lo va a entender el gran público?’ cada vez que se añadía un nuevo elemento. Se siente en las músicas -esa vuelta al sintetizador y el minimalismo sin complejos mezclado con piezas orquestales sencillamente geniales-, se siente en los textos -si hay que explicar por qué el camuflaje de la Normandy no funciona a velocidad MRL en función del corrimiento al azul de sus emisiones, se hace y punto-, se siente en su ambientación, en sus personajes y en las especies que pueblan ese lejano futuro. Y en su argumento, una epopeya de la que somos el indiscutible héroe y en la que debemos salvar, nada menos, todo el universo conocido. Quizá un aproximación a la sensación que transmite el juego sea el desasosegante anuncio para TV (también en HD).
Y también es rol, el rol moderno entendido por Bioware, entiéndase, pero rol al fin y al cabo de las fuentes más clásicas. Un rol con clases básicas y mixtas, con combatientes, técnicos y bióticos (a.k.a. guerreros, clérigos y magos) y con un combate en primera persona intenso y bien resuelto. Rol, vamos, pero en un futuro lejano en vez de en un remoto y oscuro pasado. Más a mi gusto, si se me permite, pues siempre fui más de Star Trek que de Tolkien o la DragonLance.
En cualquier caso y dado que las valoraciones son siempre subjetivas, lo mejor es que vaya directamente a las sensaciones, porque es de eso de lo que va la cosa cuando juego a Mass Effect. Vuelvo a series, a juegos y a emociones que hacía ya tiempo que no disfrutaba. Es un título que rescata los elementos básicos de sus géneros sin complejos en una aventura larga, compleja (de trama), llena de sorpresas y de inmensa extensión a lo ancho y a lo largo, con una enorme cantidad de planetas que visitar y ramas laterales de la trama que explorar, si se quiere. Y si no se quiere, la verdad, bastante da de sí la trama.
Resumiendo, otro de esos indispensables para 360 y que hacen la 360 casi indispensable… Si no fuese porque ya hay anunciada una versión para PC . Y en cuanto a Bioware… Son unos máquinas.