McMafia – Un vistazo al mundo del crimen globalizado

fconde | 17 Septiembre, 2008

Hace mucho tiempo (meses) que me apetece comentar este libro, que llegó a mis manos por casualidad cuando Sara, que tiene un ojo especial para muchas cosas, me lo señaló mientras pasábamos por la sección de libros de El Corte Inglés. “Este tiene buena pinta”, me dijo. Así que fue a la bolsa. Y tenía toda la razón.

McMafia no es una novela; es un ensayo; un inmenso artículo de investigación, un informe ameno y bien estructurado en el que el autor nos abre ventanas de lucidez a un mundo paralelo al legal y nos demuestra que no es ni mucho menos paralelo, que lo legal y lo ilegal son en muchos casos facetas de una misma realidad. Nos plantea un mundo en el que los criminales tienen mucho más poder del que habitualmente pensamos (o queremos pensar) y en el que la economía mundial bebe de sus fuentes y vierte sus aguas.

Se trata de un estudio de cómo la globalización ha sido empleada por el mundo del crimen organizado (una especie más voraz, más rápida y con menos redaños) para extenderse y globalizarse a su vez, diversificando sus actividades y actuando en ocasiones como auténticos estados paralelos (cuando no como estados de pleno derecho). Desde Rusia y los Balcanes pasando por China, Dubái, América Latina, Europa… Glenny va siguiendo los complejos hilos del tráfico de drogas, diamantes, coltán, armas, dinero, seres humanos y cualquier mercancía susceptible de producir grandes beneficios en poco tiempo, trazando un tapiz escalofriante que envuelve nuestra sociedad y plantea una gran pregunta al mundo ‘civilizado’: ¿Creéis que podéis desentenderos de vuestra responsabilidad?

Una lectura que no puede dejar indiferente a nadie y que, por lo menos a mí, me ha cambiado la forma de mirar ciertas noticias o acontecimientos. Muy recomendable.

 

¡Preparen todos los cañones! ¡Piratas a babor!

fconde | 11 Septiembre, 2008

Puede que el título del post resulte chocante, pero se trata de la táctica empleada recientemente en inglaterra por cinco de las más importantes  empresas del sector del videojuego contra las descargas ilegales de sus productos. La noticia ha sido sonada en toda la prensa, y es que sutilezas las justas, el mensaje es claro: 25.000 usuarios británicos de programas de intercambio de archivos recibirían una carta en la que se les comunicaría que, o pagan 300 libras por compartir ilegalmente software de alguna de ellas, o bien acabarían en juicio. La sincronización de la acción era muy buena, pues la misma semana una simple desempleada, madre de dos hijos, acababa de ser condenada a pagar más de 20.000 euros por descargar un videojuego de la red. Resumiendo, paganos ahora 300 libras y aprende la lección, o páganos luego 16.000, que seguro que así no se te olvida. 

No sé muy bien en qué habrá acabado la maniobra, pero tampoco me importa demasiado. La maniobra en sí, es lo que me importa. Trabajando en la industria del videojuego, evidentemente, la piratería, en los extremos que ha alcanzado, me toca mucho las narices… No se puede negar que dejarte los cuernos varios meses en un producto y luego recibir datos que dicen que siete de cada diez personas que lo han jugado no se han molestado en comprarlo, desmoraliza bastante… Especialmente si no te estás haciendo precisamente rico con ello, que es lo que nos pasa a todos los currantes de la industria del videojuego. Pero aún así, me parece que una maniobra que comienza con sacarle la pasta a una madre desempleada y continúa amenazando de mala manera a 25.000 de tus potenciales clientes no es lo que yo llamaría una buena idea.

Si la industria discográfica nos ha enseñado algo es que abrir todas las troneras, asomar las bocas de los cañones y soltar una andanada a mala baba contra el público en general tiene malos efectos sobre tu imagen pública y además, no consigue nada. Cuando un cliente no quiere comprar, el movimiento lógico es ofrecerle algo que le haga cambiar de idea, no obligarle. Es más, tratar de obligarle sólo conseguirá que esté mucho menos receptivo a cualquier oferta que puedas hacerle.

Es evidente, por lo menos para cualquiera que esté dentro, que la piratería nos está dando bien de caña, pero las soluciones no pasan, en mi humilde y personal opinión, por atacar al usuario. Se está produciendo un cambio de ciclo, y lo que se vendía antes ya no es lo que el usuario demanda ahora. El problema es encontrar el modelo de negocio, encontrar el producto que los clientes quieran comprar y pagar su dinero, duramente ganado, en ello.

A partir de aquí es donde el post se pondría interesante, si yo tuviese la fórmula mágica o por lo menos una idea brillante. Pero no, me temo… Lo único que puedo añadir a esta entrada es que la noticia me ha estado rondando por la cabeza desde que salió a la luz, porque cuando la industria discográfica comenzó sus tácticas de mano dura contra los usuarios recuerdo que pensé “no me gustaría formar parte de ellos”. Y espero poder seguir pensando así; en tercera persona, la verdad.