Alone in the Dark – 16 años después

fconde | 28 Marzo, 2008

Posiblemente este trailer me hubiese pasado desapercibido si el juego tuviese otro nombre: el survival horror no es un género que me emocione, ni mucho menos, pero el caso es que el padre del género sí que me produjo, en su momento, una impresión imborrable. Fue un juego que me pasé entero en maratonianas sesiones nocturnas, un juego que, sin tarjeta de sonido ni nada, con el humilde PC Speaker (reproducía sonidos digitalizados como puertas chirriantes y golpes de orquesta a través de él, el jodío), y aunque suene risible viendo la tecnología empleada, me hizo cagarme de miedo. Hablo, como no puede ser de otra manera, del Alone in the Dark. Una aventura de inspiración Lovecraftiana en la que un detective (podías jugar con un hombre -Edward Carnby- o con una mujer -Emily Carnby-) se enfrentaba a la clásica mansión abandonaba -Derceto- recién heredada tras la misteriosa muerte del tío y al secreto de las horribles fuerzas que lo poseían.

¿Y a qué viene este post? Pues porque hace poco David llamó mi atención sobre el trailer de la última entrega de la saga (la quinta) y quiero poner aquí ambos juegos -en cómodo formato video- y que ellos hablen por si mismos. 16 años separan estas imágenes. Y luego me preguntan por qué me apasiona este sector.

Alone in The Dark, 1992

Alone in The Dark, 2008

¿Eres parte de la Élite?

fconde | 12 Marzo, 2008

No, este post no va de rollos sociales, sino de dar un poco de movimiento a un viral reciente que, por referencias, va de la industria (de la del videojuego). Acaba de salir a la luz y ahora empezará la rumorología, los comentarios y las especulaciones. Eso está bien, teniendo en cuenta que cualquier nueva iniciativa dentro del sector siempre es útil y le aporta variedad y más interés. El teaser trailer abre más incógnitas que las que responde (bueno, es que no responde a ninguna) y da cierta idea de las vibraciones de este nuevo proyecto. Poco se puede hacer por ahora, más que hablar de ello… Que es al fin y al cabo la razón de ser de los virales.

Por ahora, aquí queda la pregunta… ¿Perteneces a la élite?

Elite Gamer

Predicciones para el siglo XX

fconde | 6 Marzo, 2008

Hace poco Manuel Moreno, compañero de FX, llamó mi atención sobre un artículo muy interesante publicado en el blog The Best Article Every Day. El artículo en realidad es la reproducción de otro artículo, este publicado en el ‘The Ladies’ Home Journal‘ allá por el año 1.900 (menos de un año antes del comienzo del siglo XX) y titulado ‘What May Happen In The Next Hundred Years’ (Lo que podría suceder en los próximos 100 años).

El artículo hace honor a su nombre y se dedica a hacer profecías sobre los siguientes 100 años (es decir, el pasado siglo XX). Y su interés radica precisamente en el ejercicio de perspectiva que ofrece ver lo que esperaban del mundo nuestros antepasados de hace poco más de 100 años.

La primera de las predicciones hace referencia a que ‘América’ (estoy casi seguro que se refiere a los EE.UU., por referencias posteriores) alcanzaría una población de entre 350 y 500 millones de habitantes, lo que, partiendo del censo de aquel año, era un incremento de 7 a 8 veces. La realidad fue más conservadora y el censo del 2.000 marcó 281 millones, algo menos de 4 veces la población de principios de siglo. Se habla además de que Nicaragua y Méjico solicitarían unirse a ‘La Unión’ y que el interés de Europa de hacerse con territorios en Sudamérica provocaría que los habitantes de estas zonas solicitasen, por voto popular, unirse también a ‘La Unión’. Sin comentarios.

La segunda predicción se refiere al ciudadano americano, que dice, será una o dos pulgadas más alto (entre 2,5 y 5 cm más) debido a cambios en la alimentación y mejoras en la salud y la práctica deportiva. Carezco de datos y de ganas de buscarlos, pero desde luego la predicción se tuvo que quedar corta a juzgar por lo ocurrido en España en los últimos 30 años, y desde luego no predijo el aumento en el diámetro, aparte de la altura. Algo en lo que les hemos seguido, felizmente, el resto de países de la cultura occidental. Mención especial a sus predicciones de esperanza de vida (afirma que el americano vivirá 50 años en vez de los 35 de aquella época, aunque la realidad es que la esperanza de vida aumentó hasta más del doble, con el último censo de los Estados Unidos marcando 78 años de esperanza de vida).

En cuanto a dónde vivirá el americano, se afirma que se prohibirá la construcción en bloques y se vivirá en los suburbios, que el transporte desde estos cinturones residenciales hasta el centro tardará pocos minutos y costará un penique. La realidad es que seguimos hacinándonos en el centro de la ciudad (aunque algunos prefiramos, efectivamente, los suburbios), que el ‘commuter’ medio tarda en torno a una hora como poco en llegar a su destino (estoy hablando de Madrid, no quiero imaginar como será Nueva York, por ejemplo) y desde luego, por un penique no vas a ninguna parte (más bien será necesaria 200 veces esa cantidad).

Se habla de la simplificación del lenguaje, de la desaparición de las C, X y Qs del inglés, por innecesarias. Evidentemente el lenguaje inglés no ha sufrido semejante mutilación, afortunadamente para los que disfrutamos leerlo, hablarlo y escribirlo, pero si hay un fenómeno similar al irritante ‘idioma SMS’ que tenemos en España, podría decirse que en parte, ha ocurrido algo similar. Interesante también la predicción de que el inglés será el idioma más hablado del mundo (está el 2º, por detrás del chino mandarín) y el ruso, el 2º (está el 6º, detrás del hindi, el español y el árabe).

Otra predicción interesante es que dispondremos de aire frío y caliente (acertada, en forma de aire acondicionado, cuyo primer representante eléctrico moderno será inventado un par de años tras ese artículo), pero es sorprendente que se afirma que saldrá de ‘grifos’ y que se proveerá a todas las casas tanto de aire frio y caliente como si fuese agua corriente, gas o electricidad, lo que haría innecesarias las chimeneas. Lo cierto es que seguimos emitiendo grandes cantidades de subproductos de la combustión desde las casas.

Se predice el exterminio de moscas y mosquitos, lo cual no es cierto (y aunque sería, en cierta manera, deseable por lo cómodo, provocaría sin duda un terrible desequilibrio ecológico que pagaríamos de otra manera). La única vez que estuvimos a punto de acabar de verdad con las grandes plagas de mosquitos fue con el DDT, aunque se levantaron grandes alarmas sobre su supuesta toxicidad (hay teorías conspiranoicas al respecto).

Más acertado está cuando afirma que se comprarán las comidas elaboradas en establecimientos ’similares a las panaderías actuales’, que reducirán el precio de los productos cocinados comprando los ingredientes en grandes cantidades a menores precios. Si bien es cierto que la industria alimentaria ha evolucionado muchísimo en esta dirección y los platos precocinados son una realidad cotidiana, no lo es tanto el sistema de distribución mencionado: Tubos neumáticos hasta las casas, aunque sí el de automóviles (¿Alguien ha dicho Telepizza?). Cuando habla de los ‘grandes laboratorios’ donde se realizarán estas comidas está bastante acertado, así como de los tratamientos que se aplicarán para ‘desinfectarlos’ (la primera pasteurización tuvo lugar menos de 20 años antes de ese artículo). Al contrario que cuando dice que tener cocinero o cocinarse la comida será considerado una extravagancia: Cada día más, se aprecian los beneficios de la comida casera, tanto por razones de salud como por la explosión de nuevas maneras de disfrutar de los placeres de la buena mesa. 

Buena es también la predicción de que el carbón empezará a desaparecer para calefacción y en las cocinas (aunque se siga usando a gran escala, por ejemplo en China, para producir energía) y que se usará, cada vez más, la energía hidroeléctrica, aunque no ande muy acertado en el aprovechamiento de olas y mareas.

Otra predicción lamentablemente fallida se refiere a la ausencia de coches en las calles de la ciudad ‘futura’, que estarían confinados a gigantescos sistemas de túneles y de pistas elevadas con ‘aceras móviles’ a los lados y gran uso del transporte público y de mercancías, devolviendo las calles de la ciudad a sus dueños: Los humanos. La verdad es que, en cuanto a los túneles, hubiese sido interesante llevar a nuestro autor a dar una vuelta por la M30.

Me ha hecho gracia particularmente la mención a que las fotografías ‘reproducirán todos los colores de la naturaleza’ (la fotografía en color data de 40 años antes del artículo) y se ‘telegrafiarán’ a grandes distancias, sobre todo con el comentario añadido de que ’si hubiese un combate en China dentro de cien años, las fotos más impactantes estarían en los periódicos en una hora’. Lo cierto es que su predicción es asombrosamente ajustada a la realidad y que ocho años después del límite de la misma (acabado el siglo XX), cualquier ciudadano puede no sólo ver fotos o videos casi en directo, sino publicarlos él mismo.

Siguiendo con las predicciones casi acertadas, se habla de trenes a casi 250 kilómetros por hora (algo que ya no nos sorprende en absoluto), aunque se aventura hasta decir que serán ‘habituales’, cuando lamentablemente no es así, ni mucho menos. Lo mismo pasa con el tiempo estimado por el autor para viajar de Nueva York a San Francisco: nada de día y medio. Hoy en día viajar de costa a costa de los EE.UU. por tren (y no específicamente entre estas dos ciudades) viene a tardar un par de días y medio por la ruta más rápida. Desde luego lo que no tenía previsto el autor es que no fuese problema hacer ese trayecto, usando el avión, en unas 10 horas (que alguien me corrija si me he pasado).

Dice también el artículo que los coches serán comparativamente más baratos que los caballos… Sospecho que en cierta manera es cierto (no todo el mundo podía permitirse un caballo y parece que hoy en día todo el mundo tiene coche), aunque de manera absoluta, es más barato un caballo. Sin embargo acierta en todo lo demás: que los automóviles sustituirán completamente al caballo en granjas, policía, ambulancias, transporte… Y que el motor será nuestra fuerza motriz, sustituyendo totalmente a la fuerza animal. El motor de combustión interna de cuatro ciclos con compresión en cilindros data de unos 25 años antes del artículo.

Mucho menos acertado está en el tema de las capacidades físicas y el entrenamiento de los seres humanos: creo que la sugerencia de que ‘todo el mundo podrá andar 16 kilómetros sin problemas’ debido a nuestro superior entrenamiento físico, comenzando por el jardín de infancia, es bastante risible considerando que nuestros pediatras han pasado de tratar problemas de desnutrición a problemas de exceso de peso en unos 30 años. Es ahora cuando volvemos a darnos cuenta de que la formación física es importante para educar personas completas y equilibradas (y ahorrarnos gran cantidad de pasta en la sanidad y disgustos a nivel personal). Al contrario de la afirmación de la predicción (que el que no pueda andar 16 km del tirón será considerado un debilucho), hoy en día aquel capaz de hacerse 16 kilómetros de una sentada será más bien considerado casi un atleta.

También se dice que viajaremos desde los EE.UU. a Inglaterra en un par de días, en barco, claro, aunque los barcos que describe son más bien hidroalas y no predice que el mismo viaje durará unas 7 horas en avión, llegando incluso a despreciar el uso del transporte aéreo (del zeppelin en realidad, teniendo en cuanto que el primer avión no levantó el vuelo hasta el año siguiente a la publicación de este artículo) para transporte de mensajeros y mercancías y afirmando que sólo lo usarán los militares como terribles plataformas de guerra y los científicos para observaciones, algo en lo que no andaba errado.

Es en el apartado militar donde incluso llega a quedarse corto en predicciones. Cuando habla de cañones que dispararán a 40 kilómetros, no se imagina que existirán sólo 14 años después y sus predicciones de ‘proyectiles capaces de aniquilar una ciudad’ serán tristemente puestas en práctica en sólo 45 años. Las ‘grandes máquinas de guerra voladoras’ se han hecho realidad en forma de bombarderos y cazas y sus ‘fuertes sobre ruedas’ serán poco tiempo después los carros blindados de la actualidad. Incluso su predicción de que serán usados en cargas similares a las de caballería me lleva directamente a pensar en la increíblemente efectiva Blitzkrieg de los alemanes en su invasión de Polonia y Francia, en los estadios iniciales de la segunda guerra mundial, 40 años después.

Los ‘cartuchos silenciosos’ han sido en realidad silenciadores, los submarinos para acabar con grandes flotas también los pusieron tristemente en práctica los U-Boat alemanes (aunque los submarinos ya tenían mucha historia encima cuando fue escrito este artículo), los ‘fuertes blindados por arriba para contrarrestar las máquinas de guerra volantes’ han sido en realidad bunkeres y los ‘globos provistos de telescopios muy potentes para fotografiar al enemigo a grandes distancias’ han sido, finalmente, satélites artificiales a muuuucha más altura.

Sentimientos encontrados en sus predicciones sobre los animales: de la extinción de los animales salvajes (luchamos para evitarla), de la desaparición de los cuernos y la terrible lentitud del ganado ‘del futuro’ (en realidad el ganado no ha perdido los cuernos y sigue siendo poco recomendable correr delante de una vaca, pero es cierto que ha habido una clara selección hacia animales más pacíficos y ‘productivos’), la casi extinción del caballo y su uso sólo recreativo (comparativamente con aquella época, podríamos darle la razón) y la conversión de los animales de granja en ‘máquinas de producir materia comestible’. Lo cierto es que la ganadería intensiva es una realidad, pero nos ha quedado claro que son mucho más atractivos los frutos de la extensiva, como cualquier amante del cerdo ibérico de bellota puede corroborar.

Mención espectacular a la afirmación de que ‘el hombre verá por todo el mundo’ y como ‘los americanos’ podrán ver lo que ocurre en todo el globo como espectadores ante grandes cortinas, asistiendo a guerras y coronaciones, mediante cámaras que lo verán todo y lo transmitirán, junto con el sonido, mediante ‘el sistema telefónico’. Un sistema telefónico, afirma también, que mezclará circuitos ‘por cable’ con otros inalámbricos, que permitirán a dos personas en cualquier parte del mundo hablar entre sí mediante un sistema automático, sin intervención alguna de ‘operadoras’. La base de este sistema automático había sido patentado 10 años antes, pero no se extendería su uso hasta la primera década del nuevo siglo. Touchè, mon ami. Si no me hubiese impresionado a estas alturas (que lo ha hecho), ahora lo estaría y mucho (como lo estoy :) ).

En la misma línea, se predice la transmisión a distancia de la música y de los eventos musicales y que ‘los músicos podrán tocar a distancia’, así como que cualquier familia, aunque no haya músicos en ella, podrá disfrutar la música en casa, o que las ‘grandes ciudades’ tendrán óperas ’sufragadas por filántropos y el gobierno’. Aunque el sistema de transmisión de la música no sea exactamente ‘tocar los instrumentos a distancia’. Los primeros instrumentos de grabación y reproducción del sonido fueron inventados precisamente en los años anteriores al de escritura de este artículo.

Sobre la educación, las cosas son, en predicción, demasiado optimistas aunque no lejanas a la realidad. Grandes universidades por todo EE.UU., educación universitaria gratuita (aunque en España lo sea casi de facto, en EE.UU. tener una educación universitaria cuesta una importante cantidad de dinero), educación gratuita para todos los niños, con gastos de equipamiento, manutención y transporte sufragados para niños pobres y médicos haciendo visitas a los colegios y prescribiendo atenciones (como gafas) gratuitas para estos mismos niños. Ciertamente más europeo que norteamericano, pero no es algo descabellado en este siglo XXI en el mundo ‘civilizado’.

Lo de las compras ‘a distancia’ ya es una predicción casi menor, considerando todo lo demás en lo que este autor estuvo muy acertado. El sistema de ‘envío por tubos neumáticos’ no es que haya sido muy popular, pero hace una descripción muy adecuada de sistemas de distribución de paquetería con nodos nacionales y locales y sistemas de compra a distancia, con los clientes recibiendo el producto en su propio hogar.

El tema de las nuevas formas de cultivar vegetales es uno de los que más espacio consumen del artículo. Se predicen los invernaderos, el cultivo de todo tipo de vegetales fuera de temporada, la selección de especies (los famosos estudios de Mendel tenían unos 35 años en aquel momento), la modificación de la producción y la resistencia de las mismas y la introducción de cultivos fuera de los lugares y climas habituales mediante la modificación de los mismos. Esto es sin duda más habitual fuera de Europa, casi solitaria en su rechazo a los cultivos transgénicos (modificados genéticamente en el laboratorio para hacerlos más resistentes o más productivos). En cuanto a los frutos gigantes, son habituales de las plantas poliploides. Donde parece disparar más a ciegas es en lo referente a usar la electricidad para ‘estimular’ directamente a las plantas.

Finalmente, otro acierto… El de los avances en imagen médica, la capacidad que ‘tendrán’ los médicos para mirar a nuestro cuerpo casi como si fuese transparente y ampliar cualquier parte del mismo. La verdad es que esta predicción es de las menos sorprendentes, teniendo en cuenta que los rayos x fueron descubiertos por Roentgen unos cinco años antes y la noticia fue muy sonada en la época, por no hablar de que el microscopio ya era una herramienta conocida y muy utilizada desde hacía más de 300 años.

Aunque realmente, lo que sería ciertamente digno de ver sería qué pensaría este John Elfreth Watkins Junior, el autor del artículo, de este mundo nuestro de hoy. Y es que aunque es cierto que nuestro mundo ha avanzado más en los últimos 100 años que en el resto de su historia, no es menos cierto que las semillas fueron plantadas por nuestros inquietos antepasados de la revolución industrial y pueden rastrearse mucho antes.